Buda explotó por vergüenza es una película que salió a la luz en 2007, de la mano de la directora franco-iraní Hana makhmalbaf con tan sólo 18 años de edad.
La esencia de la película es el valor de la educación. Detrás de cada escena hay un duro mensaje de crítica hacia un mundo que necesita morir para ser libre.
¿Por qué prefiero vivir en cueva, antes de salir a buscar la luz? ¿Por qué me dejo atar de pies, sin darme cuenta que mi cuerda no está atada a ningún sitio? ¿De dónde proviene el conformismo de no hacer ruido contra una sociedad en la que tanto cuesta ir a la escuela?
La película denuncia todas las preguntas anteriores. Además, muestra de forma directa la desigualdad de clases que no nos pilla tan lejana. Mientras la pequeña protagonista tiene que superar mil dificultades para obtener un cuaderno, y conformándose con un pintalabios como lapicero, tiene en contraposición a otra pequeña que puede elegir tantos cuadernos y material como desee.
Por otro lado, observamos el juego simbólico del niño a través de la naturaleza. Afán de los niños por representar guerras, juegos de espías y secuestros, llevándolos al límite: excavando agujeros donde simular lapidaciones, y arrestando a niñas "por ser guapas" o "comer chicle" escondiéndolas en cuevas.
Este hecho nos lleva a reflexionar la importancia de una educación para la paz.
El derecho a la educación es tan innato que nada debe anteponerse ni suponer una dificultad. Sabiendo la capacidad de imitación que tienen los niñ@s, seamos un ejemplo de valores que ellos puedan admirar e interiorizar.
En base a estas últimas lineas, os voy a recomendar un nuevo libro del que MJ nos habló en el aula:
👉 Pulgarcita, de Michel Serres. Este autor cuestiona el pensamiento que hoy en día parece fluir sobre los jóvenes: personas vagas, que no trabajan y son desconectadas. Serres aboga por no creer estas calumnias, ya que las nuevas generaciones a su parecer llegan pisando fuerte. Si bien los jóvenes actuales de nuestra sociedad no han vivido guerras o sufrido hambre, si son una especie que ha consumido el boom tecnológico (Pulgarcita es el nombre en honor a la facilidad para escribir en tablets y móviles con los pulgares). El libro es un estudio sobre estas reflexiones.
¡Hasta pronto, artistas!
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